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Un aditivo puede ser peligroso aunque esté autorizado

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Hacer la compra con el móvil en la mano para comprobar si el producto que queremos meter en el carro es saludable es cada vez más común entre los consumidores. La española My Real Food o la francesa Yuka son dos de las Apps predilectas para esta tarea, que permite escanear el código de barras y saber en segundos si el producto que tenemos entre manos es excelente o pésimo. Yuka hace medio año que ha irrumpido con fuerza en el mercado español (aseguran tener 15 millones de usuarios, 1,8 millones de ellos en España) después de su exitoso debut hace tres en Francia. Detrás de esta App están Benoit y François Martin y Julie Chapon, dos hermanos y una amiga que vieron en el análisis nutricional rápido de etiquetas un nicho de mercado.

Tres años después de su lanzamiento presumen de estar forzando a las marcas a hacer productos más saludables. La versión de pago de la App y un blog sobre nutrición que pronto estará disponible en España son las fuentes de financiación de una aplicación que aseguran que es independiente y que no sucumbe a la presión de la industria alimentaria.

Julie Chapon (Ivelines, 1987) ha atendido a La Vanguardia para explicar las claves de su éxito y responder a las críticas de algunos nutricionistas.

¿Cómo surgió la idea de crear Yuka?

Benoit quería comprar mejores productos alimentarios para su familia. Pero se encontró perdido frente a las etiquetas en medio de esta jungla alimentaria y pensó que sería muy práctico tener una herramienta que permitiese analizar automáticamente las composiciones de los productos. Habló con su hermano François y conmigo y enseguida nos gustó la idea.

¿De dónde sale la información nutricional? Explíquenos que es Nutriscore

Es un sistema oficial de análisis nutricional que se aplica en España, Francia y Bélgica basado en la puntuación de alimentos según su composición nutricional. Resume en una nota o categoría la calidad nutricional de un alimento. La puntuación se traduce a una escala o indicador de color, siendo el color verde (letra A) indicativo de la máxima calidad nutricional, y el color rojo (letra E) el de peor calidad nutricional. Por el momento, este etiquetado es opcional para las empresas. Este sistema tiene en cuenta las calorías, los azúcares, la sal, las grasas saturadas, las proteínas, las fibras, fruta y legumbres.

¿Qué un producto tenga azúcar, sal o aditivos lo hace malo?

Para la sal y el azúcar, depende de la cantidad. Para los aditivos, dependen del nivel de riesgo. Un producto que tiene azúcar pero que tiene otros beneficios nutricionales como fibras por ejemplo, y que no lleva aditivos polémicos, puede aparecer como bueno.

¿Puede poner ejemplos de aditivos polémicos?

El nitrito de sodio (sobre el cual hemos lanzando una petición con la asociación foodwatch y la asociación la Ligue contre le cancer), un conservante ampliamente utilizado en la industria alimentaria que se encuentra en embutidos. El dióxido de titanio, un colorante blanco, que estará prohibido en los alimentos a partir del 1 de enero de 2020 en Francia. Y el aspartamo, un famoso edulcorante sintético que tiene una potencia edulcorante de 150 a 200 veces mayor que el azúcar (sacarosa). Se usa en muchos productos bajos en grasa o sin azúcares.

Pero se supone que si están permitidos no son peligrosos…

Antes de fin de mes vamos a publicar en la aplicación un detalle de los riesgos de cada aditivo, y las fuentes científicas asociadas. Que un aditivo esté autorizado por la normativa europea no significa que no presente ningún peligro para la salud. Un ejemplo es el dióxido de titanio: desde el inicio de Yuka lo indicamos como un aditivo con riesgo. Este año, hemos firmado en una plataforma en el periódico Le Monde junto con veinte organizaciones para la eliminación de este colorante en los productos. Y como en muchos sectores, puede haber conflictos de interés a nivel europeo con respecto a la EFSA.

Otro ejemplo es el aspartamo. La EFSA dictaminó en 2013 que era seguro para el consumo en los niveles actuales de exposición. Sin embargo, un estudio publicado en julio de 2019 de la Universidad de Sussex en los Estados Unidos desafía esta postura. Los autores indican que EFSA excluyó de su análisis 73 estudios que muestran un efecto nocivo del aspartamo (daño cerebral, cáncer de hígado y pulmón, trastornos neuroendocrinos), mientras que la mayoría de los estudios que no muestran evidencia fueron incluidos.

Entonces habría que hacer algo al respecto.

Hoy, muchísimas marcas en Francia están quitando todos los aditivos más polémicos de sus productos. Podemos estar muy orgullosos de forzar a los industriales a proponer productos menos químicos y más naturales.

Un aditivo puede ser peligroso aunque esté autorizadoHay nutricionistas que cuestionan el método de evaluación que usan ustedes…

Es cierto que no puede tener en cuenta toda la complejidad de la nutrición… Por ejemplo, los industriales no tienen la obligación de poner el porcentaje de pesticidas que tiene un producto. Y a veces nos falta información por parte de la industria.

¿La industria alimentaria debería ser más transparente?

Falta transparencia, pero lo más importante es que se den cuenta de la responsabilidad que tienen y que se comprometan a hacer mejores productos para la salud de la gente. Su objetivo es vender productos, y si hacen, por ejemplo, galletas con menos azúcar no van a vender tanto. Alguien debe hacer el cambio y los demás le seguirán.

¿Se llegará a dar cuenta la industria alimentaria de la responsabilidad que tiene?

Esto es más fácil contestar en el contexto francés. Aquí (en Francia) hemos ayudado a que la gente deje de comprar productos que son malos. Y las empresas han empezado a entender que la gente quiere comida más sana y han empezado a modificar los productos, a eliminar aditivos polémicos.

¿Cree de verdad que los consumidores pueden obligar a la industria a modificar su manera de trabajar?

Estoy convencida. Si millones de personas dejan de comprar productos que son malos, los que los producen no tendrán elección.


¿Qué productos malos ha dejado de comprar la gente?

Aquellos que aparecen en rojo en la aplicación. Productos que llevan aditivos muy polémicos. Los refrescos, que son una mezcla de azúcar y aditivos, procesados como pizzas o sándwiches, galletas…

Hay productos que no hace falta escanear para saber que no son buenos…

(Risas). Hay gente que tiene una sensibilidad con la nutrición y otras personas que necesita escanear algo para darse cuenta. En Francia hubo mucha gente que escaneó galletas orgánicas y nos escribían sorprendidos porque les ponía que no eran buenas. Y les contestamos que eran orgánicas pero que llevaban un 40% de azúcar, orgánico pero ¡es azúcar! Hay gente que cree que orgánico es sinónimo de bueno.

Los nutricionistas aconsejan ir menos al super y más a la frutería, donde los alimentos no tienen código de barras.

Estamos totalmente de acuerdo con esto. Por eso, más allá de la App, tenemos un blog en el que hablamos de nutrición y sensibilizamos a los lectores en estas temáticas. Según nuestras informaciones, el 84% de los usuarios compra más productos sin procesar y el 57% cocina más.

¿Es en el caso de la alimentación infantil como galletas o cereales donde resulta más escandaloso el mal hacer? Se venden como saludables productos que no lo son…

Uno de los mayores problemas en este tipo de productos, como las galletas, es el azúcar. Llevan mucho. Y esto acostumbra a los niños al azúcar desde muy jóvenes y se saben los problemas de salud que comporta su consumo. Me parece escandaloso que haya tanto azúcar en estos productos.

Los refrescos puntúan 0 ¿Es suficiente la medida de que paguen más impuestos?

No. Los refrescos llevan aditivos muy polémicos y bastante azúcar. Se debería modificar esto. Y hay que explicar a la gente por qué es malo.


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